Carmesí es un libro ilustrado de Microcuentos, disponible bajo licencia Creative Commons 4.0 (CC,BY) escrito por Jorge Urrea. Siéntase libre de Descargarlo y compartirlo

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martes, 1 de julio de 2014

De Fiesta

Año tras año el ‘pueblo’-entendido como unidad cultural- sale a las calles a conmemorar la fundación de su terruño, sea cual sea la fecha que le corresponda: también, año tras año, las fiestas se apoderan de los aletargados ciudadanos, que encuentran allí la oportunidad de salir de la rutina, confundirse con la masa, exteriorizar sus sentimientos y encontrar un tema en común, pero sobre todo, la ocasión de reconocer sus costumbres y repasar su idiosincrasia.

La Fiesta Nacional del Café, que por estos días se inicia en Calarcá, es un referente importante de las festividades populares de nuestro país; mas, para sobresalir en este fin de semana, en el cual Colombia celebra varias festividades a lo largo de su geografía, se requieren promoción, difusión y esfuerzo, para que los eventos convoquen a propios e invitados y que los medios nacionales se dividan –sanamente- entre café Quindiano y bambuco Huilense o Yipao y Chiva; “lo que no se publica no existe”; por esto, se debe reforzar la difusión de la Fiesta del Café en medios nacionales, demostrar las raíces de nuestras tradiciones y contextualizar el evento en un marco  folclórico que lo ponga en las grandes ligas de la cultura en el país.

El desfile del Yipao, autóctono, colorido, recargado y animado, debe ser punto de partida para la convocatoria; allí converge la cultura de un pueblo que se ha aliado con la montaña; esa misma que recorren las mulas de acero que inspiran -en mi criterio- uno de los más importantes íconos culturales de la tierra Quindiana, pero que, como he dicho en otras columnas, no debería ser efímero sino, una muestra permanente exhibida para el pueblo en lugar destacado, en particular, de las modalidades de trasteo y de productos agrícolas, donde el café, que da nombre a la fiesta, debería ser protagonista.

Zapping:

Como es tradicional, el canal regional Telecafé, estará transmitiendo los principales eventos de la Fiesta Nacional del Café; es importante que los desfiles se monten pensando en los asistentes a las calles y coliseos pero, también,  en los cientos de televidentes que están pendientes desde diferentes puntos del globo, pues hay que decir que estas  actividades son las que mayor rating tienen en la televisión regional, que puede ser vista por la señal abierta, por cable o internet.

miércoles, 18 de junio de 2014

ALLANANDO TERRENO.


La implantación del sistema de televisión digital terrestre (TDT) en el mundo, ha significado un paso obligado que han debido dar los países, no solo para mejorar la calidad técnica de la televisión sino, mas bien , para optimizar el uso de un recurso limitado y preciado: el espectro radioeléctrico, que debe despejarse -configurando una suerte de rompecabezas de frecuencias- para nuevos requerimientos de movilidad, conectividad y desarrollo de las telecomunicaciones en todos los ámbitos pero, en particular, en el de la seguridad nacional. Lo anterior, para explicar la razón por la cual se convierten en una necesidad de estado la promoción y la rápida implantación de la TDT en Colombia, que jugará un múltiple papel: el de educar, entretener e informar y el de despejar                      -literalmente- el espacio para la implementación de sistemas como por ejemplo el 4G (internet inalámbrico),que contribuirá a la reducción de la brecha tecnológica, programa bandera del Ministerio de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones.

En nuestro país se adoptó el sistema de televisión europeo, denominado DVB T2; España fue el tercer territorio de la Comunidad Europea en implementarlo, iniciando en el año 2000 con un nivel muy bajo de apropiación; según la universidad de Málaga, “con la primera oleada, sólo un 4,9% de las casas españolas poseía un aparato TDT”, lo que cambió, 5 años más tarde, con un plan de expansión y una “ley de medidas urgentes para el impulso de la TDT”; espejo éste suficiente para que, los demás países en proceso de implementación, entiendan la importancia de tomar medidas inmediatas, con el fin de que la comunidad se adapte al nuevo sistema y se adquiera la tecnología necesaria.

En ese contexto, se puede encuadrar la disputa entre nuestros operadores de televisión cerrada y los canales privados; el afán de promocionar el uso de la TDT en Colombia, permite que se restrinja en la tv cerrada, la producción de los privados, buscándose que, desde la génesis del proceso, el usuario/televidente vaya modificando sus hábitos de consumo televisivo, un juego peligroso toda vez que, según los estudios de la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC) el nivel de penetración de la televisión cerrada en Colombia es superior al 80%, lo que implica que, si el ‘experimento’ no da resultados, los niveles de audiencia (rating) jugarán en contra del modelo de negocio de los privados, en términos de comercialización de pauta.

Termino dejando planteado un tema del que no se ha hablado mucho: la actual regulación de la TDT, que es ‘señal abierta radiodifundida’, permite cobrar por hasta un 50% de del multiplex, es decir, de un conjunto de alrededor de 4 canales disponibles por cada operador de televisión concesionado, lo que podría constituir una nueva forma de negocio; así las cosas, el terreno queda allanado.

Zapping: Un día como hoy, en 1954, se dio inicio a la magia de la tele en Colombia. ¡Feliz cumpleaños número 60!, ¡larga vida con buena imagen!, sea cual sea el soporte de recepción; ojalá, eso sí, con más alternativas para escoger.

lunes, 2 de junio de 2014

Simplemente - Maria Jose






Cámara: Nikon D300
Lente:    Nikkor 55 - 200
DF:        50mm
Exp:       1/60
f/            18
Iluminación set Monolight en sofbox y Beauty dish

¿PERIODISMO A LA MEDIDA?


El ejercicio del periodismo, como acción comunicativa, implica la relación entre individuos que, necesariamente, deben interactuar, bien sea bajo la mediación de interfaces: computador, teléfono, papel, etc, o personalmente; esa relación entre periodista y fuente, en términos ideales, debe darse sobre la base del respeto y, en algunas ocasiones, de la confianza, pero nunca, y esto es imperativo, nunca, sobre la base de la subordinación o la remuneración.

Horacio Verbitsky, periodista y escritor argentino, hizo célebre esta afirmación, que define perfectamente el deber ser del oficio: “Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa; el resto es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio y, por lo tanto, molestar”; no es posible aplicar esta premisa cuando hay de por medio, entre periodista y fuente, intereses comerciales, laborales, económicos, emocionales, etc; no es posible  “servir a dos señores” audiencia y fuente, sin faltarle a alguno de los dos.

Resulta inquietante pensar que los responsables de los medios de comunicación, periodistas y quienes creen serlo, se puedan reunir por fuera de los escenarios naturales de la relación periodista-fuente; esto da espacio a la cavilación, deslegitima  la información y atenta contra la audiencia que confía en su reportero. ¿Cómo creer lo que publica alguien que ha recibido ‘favores’ de su fuente? Peor aún: ¿Qué tipo de funcionario es el que busca y necesita acallar -sea cual sea el método- a la prensa? a pesar de no ser lo debido, esto se ha convertido en lo común: en periodismo a la medida.

Por otro lado, pero en el mismo sentido, en estos días, en tuiter, se hacen célebres las rencillas entre reconocidos periodistas que defienden sus posiciones ideológicas y políticas –lo cual no está mal-; lo que no les queda bien, es usar los propios medios y las redes sociales, para enlodar –muchas veces sin justificación o verificación- a sus colegas; la calidad profesional se hace evidente en la medida en que se demuestra: entereza en lo publicado, verdad en lo enunciado y calidad humana en su comportamiento público; es tan trillada como necesaria y verdadera la frase de Kapuscinski “Las malas personas no pueden ser buenos periodistas”.

miércoles, 9 de abril de 2014

¿Tv pública autosostenible?


En el mundo audiovisual, salvo contadas excepciones, la calidad del producto es directamente proporcional a la inversión realizada en su producción; hacer televisión es un proceso complejo y sobre todo COSTOSO.

La televisión privada ha debido ingeniárselas para  sostener económicamente una estructura de producción, diseñada para satisfacer el gusto cada vez más exigente del grueso de televidentes; por ello, lo que nos ofrecen, se limita a contenidos, géneros y formatos, comercialmente más rentables; en cambio la televisión pública, debe, por esencia y normatividad regulada por la autoridad del ramo, suplir los vacíos de contenido que dejan los privados, en términos de descentralización,representación e identidad; como este tipo de contenidos no produce dinero, es responsabilidad del estado, destinar los recursos necesarios para producir programas que hagan visible lo que la televisión comercial, por cuestiones de mercado, se abstiene de hacer: eventos deportivos aficionados, manifestaciones culturales, expresiones artísticas locales, etc.

Colombia cuenta con un modelo de tv pública regional (8 canales) similar a la televisión pública autonómica española (13 canales); sin embargo, el presupuesto destinado por el estado en sendos países dista mucho el uno del otro; en España, la televisión regional recibió en 2012 más de 3.500 billones de pesos, mientras que en Colombia en 2013, se destinaron 48 mil millones; para referirnos a un caso puntual, la televisión canaria recibió transferencias por más de 85 mil millones de pesos, mientras que Telecafé percibió 6 mil millones por concepto de recursos ordinarios. En este contexto se debe valorar el debate que se ha abierto, a raíz de las declaraciones del Contralor de Bogotá, sobre los recursos que recibe Canal Capital por parte del Distrito y su imposibilidad de autosostenibilidad;  esta posición oficial, puede marcar una pauta que afecte a toda la televisión pública regional, incluido ahí nuestro Telecafé. No está bien que el ente de control desconozca que la utilidad de la televisión pública, básicamente, debe ser social y que, si bien los canales regionales son empresas industriales y comerciales del estado, los recursos que captan por concepto del ejercicio comercial son, apenas, un complemento a las transferencias nacionales o aportes gubernamentales locales o regionales, los mismos que se hacen fundamentales para  cubrir los altos costos de operación, incluso realizando producciones pequeñas.

Lo que si deben hacer los entes estatales es velar porque lo invertido en producción, se traduzca en un producto de calidad y que los contenidos sean coherentes con la filosofía de la televisión pública, amén de que no estén al servicio de uno o varios políticos de turno.

Hay que saber pues que, si se quiere tener televisión pública de calidad, hay que sumar recursos del Estado, del ejercicio comercial y de los socios; hace bien la administración del Distrito en apoyar la producción de Canal Capital; ese ejemplo lo deberían seguir los que reclaman participación gratuita en Telecafé.