Carmesí es un libro ilustrado de Microcuentos, disponible bajo licencia Creative Commons 4.0 (CC,BY) escrito por Jorge Urrea. Siéntase libre de Descargarlo y compartirlo

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viernes, 17 de julio de 2015

SENTIDOS COMUNES

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Un buen nombre, Sentidos Comunes, define al colectivo que lleva más de 6 meses pensando cómo hacer mejor la cultura del departamento; se trata de aplicar ‘el menos común de los sentidos’ para que la sociedad y los futuros mandatarios locales y regionales, sientan e identifiquen la importancia de la cultura para la dinámica de la región.

El solo hecho de juntar en un solo espacio al sector cultural del departamento del Quindío –más de 40 instituciones y gestores- determina un precedente para la política cultural, que requiere -de manera urgente- medidas que le permitan explotar todo el potencial con el que se cuenta en esta zona del país.

El resultado de la reflexión del colectivo, es un documento académico, concreto y claro de 8 puntos, que además de plantear las líneas ideales que debe desarrollar la política pública de las artes y la cultura, pone en evidencia las malas prácticas actuales, al solicitarle a los futuros mandatarios lo que por sentido común debería ser un hecho.

Voy a enunciar las líneas y comentaré algunas:

1-Aumento del presupuesto destinado al sector artístico y cultural: No piden mucho: solo un 5% más de lo actual; pero el clamor es elocuente; solicitan la eliminación de intermediarios para acceder a los recursos y que el dinero reservado para la cultura no se vaya a nóminas paralelas de ‘asesores’ o apoyo a la gestión.
2- Perfil del Secretario de Cultura: Este punto no necesita explicación; es claro que la mayoría de quienes ocupan este cargo son cuotas políticas que no tienen idea del sector ni se rodean de expertos que los asesoren técnicamente. Allí debe haber alguien que “dimensione la importancia de las artes y la cultura, con capacidad de liderazgo y gestión”, como lo indica el documento.
3-Políticas Públicas de concertación y estímulos: Hacen falta convocatorias, ampliar el abanico con respecto a la oferta cultural y, sobre todo, reglamentación para el acceso a los estímulos de una manera ecuánime y justa.

Todos los puntos son importantes: 4-Fortalecer el Sistema Departamental de Cultura. 5-Fomentar procesos de formación y educación artística. 6-Apoyar y crear infraestructuras para el arte y la cultura. 7-Reconocer y proteger el patrimonio material e inmaterial del departamento. 8-Desarrollar industrias creativas y culturales.

El colectivo se ha comprometido a acompañar y hacer un ejercicio de veeduría; los candidatos, atendiendo a la convocatoria, han asistido a las instalaciones de Teatro Azul y han valorado las propuestas; resta –y ojalá así sea- que las incorporen a sus promesas de gobierno y posteriormente a los planes de desarrollo; allí no hay nada imposible de hacer, y sí “la posibilidad de transformar la cultura del departamento del Quindío en un proceso generacional que no solo recupere económicamente este territorio, sino que sea un reforzador de valores e identidad”.

@jorgeurrea


jueves, 14 de marzo de 2013

LOS NOTICIEROS Y EL PODER

Se está iniciando un nuevo proceso electoral que nos llevará a elecciones al Congreso de la República y, con él, los preparativos para el ‘cubrimiento’ televisivo que garantizará la difusión informativa a los espectadores, el mismo que, como muchas veces sucede, podría resultar direccionado a favor de alguno o algunos candidatos.

Piscitelle afirma que “durante varias décadas nuestra realidad fue co-construida por la televisión” y esa co-construcción, si bien ha perdido protagonismo ante el reinado de los medios digitales, no ha desaparecido, menos  aún en las pequeñas comunidades, en donde todos se conocen con todos y, la gracia de verse en la pantalla, llama tanto la atención que garantiza la audiencia.

Algunos ‘mercaderes’ audiovisuales de varios medios de la región han sostenido ‘la caña’ de un noticiero de televisión solamente por los dividendos políticos que ello representa; producir un noticiero serio y bien estructurado, implica una logística compleja en disponibilidad de equipos y personal permanente, además de un grupo de periodistas calificado y dedicado, pero muchos lo toman a la ligera y lo resuelven con camarógrafos-reporteros-presentadores, todo en uno, lo que en otras narrativas audiovisuales, más adecuadas para este tipo de prácticas, se conocería como videógrafos; esto, con el fin de aligerar los altos costos que implica hacer informativos audiovisuales, lo que por supuesto, redunda en la calidad del producto pero, sobre todo, en la excelencia y rigor informativo.

Un noticiero es considerado la columna vertebral de un canal generalista; sobre él recae en muchas oportunidades la responsabilidad del retorno de la inversión del negocio televisivo pero, más que eso, el prestigio de la empresa audiovisual y la oportunidad de mantener a todos los actores de la esfera pública ‘engrasados’; es así como las grandes cadenas televisivas montan servicios informativos de tres y hasta más emisiones al día, lo que supone altas inversiones en producción. Para los pequeños canales resulta un reto político sostener noticieros que no terminen siendo serviles de los actores políticos, lo que solo se logra cuando esos mismos canales asumen la producción propia de las piezas informativas; sin embargo, bajo la figura únicamente existente en nuestro país, de la producción mixta, muchos de los espacios periodísticos terminan en manos de terceros, esos a los que he denominado ‘mercaderes’,  quienes no tienen mayor interés que el de dar pantalla a sus amigos, o no amigos, valiéndose de lo que Jorge Acevedo explica cuando afirma que “La propia narrativa periodística es una estrategia discursiva de jerarquización, de selección de unos temas o hechos con relación a un conjunto mucho mayor”; es decir, la opción subjetiva de lo que se va a contar, porque así es la polítiquería, interesada e inescrupulosa, para posteriormente pasar factura de contratos y favores.

Esperemos que en la licitación que está por terminar, para acceder a los noticieros del canal regional, se barajen nuevas opciones y, otros productores, se animen a presentar propuestas que cambien la cara y la dinámica de la información regional y NO que queden los mismos con las mismas o, lo que sería peor, los mismos con más.