Maria José, Martín y Maria Antonia
jueves, 20 de marzo de 2014
martes, 11 de marzo de 2014
La Tv., ganará las elecciones.
El
próximo domingo 9 de marzo será un día de reto para los medios de comunicación,
que deberán informar de manera permanente, el avance de la jornada electoral en
la que se elegirán Senadores, Representantes a la Cámara y Parlamentarios
Andinos; la televisión encontrará en este evento político una ocasión propicia
para demostrar su preponderancia en la jerarquía de medios masivos, pues,
gracias a las posibilidades técnicas actuales, cuenta con: la inmediatez que otrora solo tenía
la radio, el poder de la imagen televisada, que permite ser testigo de
primera mano de lo que sucede en un acontecimiento de trascendencia nacional y,
por la misma importancia del evento, la disposición de tiempo necesaria para
profundizar en el análisis, propio del periodismo escrito.
Los
ritmos de consumo de imagen en movimiento han cambiado; el concepto de ‘en cualquier
momento y lugar’ que imponen los medios digitales, privilegia los contenidos
por demanda, es decir asincrónicos; pero, en el campo de los eventos en directo
-los que se producen y transmiten en tiempo real- la televisión convencional
sigue siendo la opción preferida y, seguramente, ganará en las elecciones; los comicios
electorales que se avecinan, tendrán un espacio importante en los canales de
televisión, nacionales, regionales y locales, los que dedicarán horas de
producción a la amplificación de los resultados entregados por la Registraduría,
acompañados de expertos analistas que le explicarán a la opinión pública el
mapa y alcances de la política nacional, aterrizada a la comunidad de
influencia.
Otra
de las ganadoras en la jornada electoral será la transmedialidad, entendida
como la complementariedad de contenidos presentados en diferentes medios o
soportes; así, las redes sociales, los portales de internet, junto a la radio y
la tv. desplegarán un amplio abanico de información, presentada en muchas
formas posibles: en textos cortos, infografías, fotografías y extensos análisis
en mesas de debate; allí se beneficiará la audiencia, que tendrá muchas
opciones para informarse.
Deberán
los medios, el próximo domingo, contando con la omnipresencia a la que nos
hemos referido, estar vigilantes, para comunicar a la comunidad con efectividad,
responsabilidad e inmediatez, ‘lo bueno, lo malo y lo feo’ de la jornada
electoral.
lunes, 24 de febrero de 2014
Medios que se acallan, redes que gritan.
En
el reino de los nativos digitales, de los jóvenes que crecieron con los
dispositivos electrónicos y la interactividad de las redes, no es nuevo que los
murmullos de las esquinas se conviertan en estruendosos reclamos, gestados a
través de los medios virtuales y materializados en conglomeraciones
monumentales.
Antecedentes
como la caída de Mubarak en 2011, cuando los jóvenes, a través de internet,
hicieron coincidir su inconformidad y, posteriormente, la presentaron al mundo,
permitiendo conocer el poder de la revolución egipcia, son un ejemplo de la
capacidad de los medios digitales para develar lo que los dictadores,
arbitrariamente y menoscabando la libertad de información, han pretendido esconder,
cerrando medios, reprimiendo periodistas y poniendo talanqueras al ejercicio
informativo.
El
reciente caso de Venezuela, donde se ha torpedeado la función de los medios de
comunicación convencionales, tales como los periódicos de la oposición, a los
que el papel les escasea, mientras los oficialistas acceden sin impuestos ni prórrogas
a la materia prima; donde además se censuran canales: los nacionales con una
tal ley de “responsabilidad”, y los internacionales como NTN24 –al cual, los operadores de cable venezolanos debieron
sacar del aire, so pena de represalias gubernamentales-, pone de manifiesto la
necesidad de ampliar y apoyar la política pública de reducción de la brecha
digital, garantizando el acceso libre y democrático a las tecnologías de la
información y la comunicación, pues gracias a ellas y nuevamente a los jóvenes
indignados, Venezuela, hoy, es tendencia mundial en las redes sociales y se
encuentra en la mira de los medios de comunicación convencionales y digitales, permitiendo
la circulación de la información al interior del país y la difusión de imágenes y testimonios con múltiples
puntos de vista para el mundo.
Cuando
los medios están en las manos de cualquiera que pueda acceder a un dispositivo
móvil con acceso a internet, -aunque los enemigos de la verdad intenten también
bloquear los soportes digitales, como es el caso de tuiter, que ha manifestado
en comunicado reciente, bloqueos parciales en Venezuela-, es mucho más difícil aplicar
censura, puesto que la información, en ese caso, es ubicua y la tecnología para
difundirla es alcanzable.
La
virtud del periodismo ciudadano es la
omnipresencia y la polifonía, pero debe,
como cualquier forma de periodismo, ser fiel a la verdad; por eso, no se
puede permitir que caiga en la manipulación, para que las manifestaciones
digitales no pierdan legitimidad.
sábado, 15 de febrero de 2014
“MI PELÍCULA” DE FACEBOOK
“Mi
película” de Facebook, un ‘regalo’ en conmemoración de los 10 años de
existencia de la red social, me recordó que entré en el 2007, cuando solo tenía
‘face’ tres años de edad, aunque el recuento en fotos y momentos no logró
conmoverme, claro está, no por culpa de la empresa de Zuckerberg, sino por mi
modesta participación, sí me refrescó lo que significó en su momento satisfacer
la curiosidad de saber qué había pasado con muchos de mis compañeros de colegio
y universidad; disfruté, con algo de nostalgia, saludar a conocidos y acceder a
imágenes que ni yo mismo sabía que existían y que de alguna manera constituían
parte de mi historia profesional.
Facebook
es lo que cada cual quiere que sea; en mi caso, y en los inicios, tan solo un
espacio virtual de memoria colectiva; hoy, un mero amplificador de mis
opiniones en tuiter; sin embargo, ha sido juzgado de depósito de
superficialidad y chismes, pero la red social, mas allá de esas apreciaciones, fruto
del uso que probablemente le dan muchos de quienes las emiten, ha demostrado el
poder de convocar y de mover opinión; no en vano, las grandes empresas de
comunicación, que prefieren girar sobre su propio eje, han sucumbido al encanto
gratuito de publicar sus actualizaciones en busca de seguidores, amigos o
‘likes’, que representan, en últimas, un contacto directo y efectivo con sus
receptores, además de la posibilidad de obtener retroalimentación; lo propio ha
pasado con industrias y negocios de todos los sectores; así, lo que antes era
considerado un desperdicio de tiempo, migró a procesos de interacción e
interactividad, mediados por la inter-face(book),que han desencadenado decenas
de estudios sobre nuevos modelos de comunicación y que soportan millonarios
negocios que lejos están del chisme.
Esta
semana, cuando se celebran los 10 años de la puesta al aire de la red social, se
han hecho análisis de todo tipo sobre el futuro de la misma: que los jóvenes
están desertando, que cada vez son más los adultos que la usan, que
desaparecerá por sustracción de materia; lo cierto es que su creador Mark
Zuckerberg, dijo en carta abierta “Hoy tenemos solo algunas maneras de
compartir nuestras experiencias. En la próxima década, la tecnología nos
permitirá crear muchas más maneras de capturar y comunicar nuevos tipos de
experiencias”.
Sean
5,10 o muchos años más, Facebook ya se ganó su lugar en la historia de la
comunicación digital.
El “diablo” que nos ronda
Por
estos días, según la ‘Pastora’ María Luisa Piraquive, el diablo ronda los
medios de comunicación y se apodera de algunas personas, quienes de un plumazo,
“en unos cuantos reglones” dictados por el propio diablo, pretenden destruir
todo lo que ella -el equivalente al Papa en la iglesia de Dios Ministerial
de Jesucristo Internacional- ha conseguido en cuarenta años de doctrina
religiosa.
Apela
a la inteligencia y la lógica de sus seguidores, para que deduzcan que, “si Dios
la ha bendecido”, entonces no hay nada malo en su actuar o en el de su grupo de
colaboradores; los convoca a que, con esa misma inteligencia, no presten
atención a las publicaciones en internet, que pretenden desvelar las propiedades
y actuaciones de la líder espiritual.
Me
parece increíble que, amedrentados por el demonio y amparados en la fe -que por
antonomasia es ciega-, haya quienes se convenzan de no ver más allá de las
paredes de la “congregación” y que la líder Piraquive pretenda influir en sus
seguidores para que hagan caso omiso a las denuncias expuestas en los medios,
porque, como ella misma manifiesta, todo el que publique algo que no le
favorezca a la congregación, es el mismo diablo que arde de envidia.
Deben
los medios seguir haciendo eco de las denuncias con respeto y equidad, con
mesura pero sin temor, para -por lo menos- generar la sana duda en fieles y
laicos, de si es correcto dejarse manipular con ideas atávicas y exegéticas,
mientras los ‘líderes’ disfrutan de la opulencia que deberán justificar ante las autoridades competentes.
Zapping:
Para
el mes de febrero se espera la nueva programación del Canal Uno de Televisión,
que será operado por los concesionarios privados -los que decidieron acogerse a
la ‘prórroga’- y Radio Televisión de Colombia (RTVC). Prometen ellos trabajar
en bloque, si es que Jorge Barón los deja, para comportarse como un verdadero
canal con franjas y coherencia de contenidos; será una buena oportunidad para
quienes buscan más información, ya que contarán con más espacios informativos y
talentos reconocidos; otro punto a favor es que han decidido eliminar los
espacios de televentas. Esperemos que el oxígeno que llega al Canal Uno, le
permita a éste, ser una mejor e interesante alternativa para los televidentes y que puedan
superar los retos jurídicos que se anuncian por cuenta de la prórroga y
porcentajes de participación de los concesionarios.
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