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miércoles, 9 de abril de 2014

¿Tv pública autosostenible?


En el mundo audiovisual, salvo contadas excepciones, la calidad del producto es directamente proporcional a la inversión realizada en su producción; hacer televisión es un proceso complejo y sobre todo COSTOSO.

La televisión privada ha debido ingeniárselas para  sostener económicamente una estructura de producción, diseñada para satisfacer el gusto cada vez más exigente del grueso de televidentes; por ello, lo que nos ofrecen, se limita a contenidos, géneros y formatos, comercialmente más rentables; en cambio la televisión pública, debe, por esencia y normatividad regulada por la autoridad del ramo, suplir los vacíos de contenido que dejan los privados, en términos de descentralización,representación e identidad; como este tipo de contenidos no produce dinero, es responsabilidad del estado, destinar los recursos necesarios para producir programas que hagan visible lo que la televisión comercial, por cuestiones de mercado, se abstiene de hacer: eventos deportivos aficionados, manifestaciones culturales, expresiones artísticas locales, etc.

Colombia cuenta con un modelo de tv pública regional (8 canales) similar a la televisión pública autonómica española (13 canales); sin embargo, el presupuesto destinado por el estado en sendos países dista mucho el uno del otro; en España, la televisión regional recibió en 2012 más de 3.500 billones de pesos, mientras que en Colombia en 2013, se destinaron 48 mil millones; para referirnos a un caso puntual, la televisión canaria recibió transferencias por más de 85 mil millones de pesos, mientras que Telecafé percibió 6 mil millones por concepto de recursos ordinarios. En este contexto se debe valorar el debate que se ha abierto, a raíz de las declaraciones del Contralor de Bogotá, sobre los recursos que recibe Canal Capital por parte del Distrito y su imposibilidad de autosostenibilidad;  esta posición oficial, puede marcar una pauta que afecte a toda la televisión pública regional, incluido ahí nuestro Telecafé. No está bien que el ente de control desconozca que la utilidad de la televisión pública, básicamente, debe ser social y que, si bien los canales regionales son empresas industriales y comerciales del estado, los recursos que captan por concepto del ejercicio comercial son, apenas, un complemento a las transferencias nacionales o aportes gubernamentales locales o regionales, los mismos que se hacen fundamentales para  cubrir los altos costos de operación, incluso realizando producciones pequeñas.

Lo que si deben hacer los entes estatales es velar porque lo invertido en producción, se traduzca en un producto de calidad y que los contenidos sean coherentes con la filosofía de la televisión pública, amén de que no estén al servicio de uno o varios políticos de turno.

Hay que saber pues que, si se quiere tener televisión pública de calidad, hay que sumar recursos del Estado, del ejercicio comercial y de los socios; hace bien la administración del Distrito en apoyar la producción de Canal Capital; ese ejemplo lo deberían seguir los que reclaman participación gratuita en Telecafé.

sábado, 29 de mayo de 2010

UNA SOLUCIÓN SIN PROBLEMA O LA FORMULA DE UNA ALTERNATIVA

Plantear tajantemente que los canales regionales son la solución de la televisión colombiana, es una afirmación, sino atrevida, un poco osada. Nosotros como impulsores de propuestas audiovisuales somos una opción. Una opción que, ciñéndose a las condiciones políticas, sociales, culturales y económicas con las que debemos trabajar, representa una propuesta de televisión diferente a la de los canales públicos y privados nacionales.
Así las cosas podemos hablar de la televisión regional como la representación del ciudadano del común, del campesino de nuestras tierras o del empresario independiente.
Nuestras oportunidades, competitivamente hablando, están en plantear discursos distintos a los que necesariamente deben hacer los canales privados en sus contenidos más rentables, como las noticas, el melodrama y los realitys. Eso significa que podemos contar historias que no se venden en términos económicos, pero que si pueden y deben llegar a la entraña de la comunidad; y eso también significa que podemos mostrar las esquinas, los barrios y las veredas, aunque estos contenidos no representen millones de pesos en pauta publicitaria. Al fin y al cabo somos televisión pública y tenemos compromisos sociales mucho más valiosos para la sociedad que las ganancias contables.

¿Por qué somos una alternativa?
Porque también podemos explorar en narrativas, en lenguajes, en géneros y en formatos. Porque contamos historias sencillas en las que podemos hacer de un ciudadano cualquiera un reportero, un presentador o un comentarista. Porque hacemos visibles a los deportistas y artistas aficionados o profesionales sin prejuicios ni pretensiones. Porque recorremos las calles en las ferias y se las mostramos a todo el mundo o porque mostramos a todo el mundo a través de nuestra señal. Allí están el loco, el bobo, el cura, el alcalde y el gobernador; el mimo, el zanquero, el matachín y el cuentero; el músico, el poeta y el trovador; y en los demás canales… No.
Porque somos ventana para contar desde afuera, a pesar de que en ocasiones se nos olvida y nos enclaustramos en los estudios; pero después recordamos y nos vamos pa’ la calle, pa’l campo, pa’ las plazas o pa’l mercado, junto a las esculturas, los monumentos y los murales que nos representan; y los demás canales… No.
Porque a nosotros nos importa la cultura, lo social, la noticia que afecta directamente a nuestro público, mientras los demás están preocupados por las capitales, los políticos y la farándula.
Somos distintos, no mejores ni peores. Somos una alternativa para el que no quiere ver tanta violencia, para el que no quiere el melodrama, pero también somos una “mamera” para el que no quiere ver urracas parlanchinas hablando todo el día, sentadas en moles de sillas y rodeas de insipientes y abigarrados backings. Sabemos que tenemos que mostrarnos como región y por eso los paisajes, las personas y las calles deben ser nuestra prioridad. Para eso estamos trabajando.

los canales regionales no son la solución a la Televisión colombiana porque una solución está determinada por un problema y nuestra televisión no lo es. De hecho es una de las buenas. Nuestras historias se venden bien por todo el planeta y nuestra maquila audiovisual cada vez se cotiza más; lo que demuestra nuestras capacidades creativas, técnicas y de producción.
Nuestra televisión no es un problema porque entretiene e informa ética y estéticamente. Tal vez no educa mucho pero eso se puede mejorar. La televisión regional en Colombia es ejemplar para los países de Iberoamérica y ninguno de ellos cuenta con una red de canales regionales como la nuestra; con todo lo que eso representa en términos de inversión y de representación sociocultural.
Así pues, no creo que seamos una solución sino la formula de una alternativa audiovisual, narrativa, informativa y de entretenimiento que cada día tiene mayor aceptación por parte de nuestro público directo y que sin duda es, para muchos compatriotas, la única alternativa de contacto audiovisual con el mundo y del mundo con nosotros.