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martes, 25 de noviembre de 2014

TV PARA TODOS


Una de las cuentas pendientes del estado colombiano -y digo estado porque ha pasado de gobierno en gobierno- tiene que ver con llevar la televisión pública gratuita a la totalidad del territorio nacional; el Informe de gestión 2013 del Ministerio de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (Mintic) da cuenta de un cubrimiento nacional del 91,28% del territorio, siendo el sur del país la zona con menos acceso al medio de comunicación audiovisual. En lo que corresponde a nuestra área de influencia, hay que decir que la señal radiodifundida llega a casi la totalidad del territorio; para el caso del canal regional Telecafé, cuenta éste con uno de los más amplios cubrimientos de los canales de su tipo en el país: 98% del espacio geográfico que tiene asignado (Quindío, Risaralda y Caldas); lo que falta por cubrir corresponde al oriente de Caldas, pero la complejidad de la topografía y los altos costos que representa montar estaciones para poblaciones de menos de 20 mil habitantes, hacen inviable el proyecto de llegar hasta allí con la señal análoga e, incluso, con la nueva Televisión Digital Terrestre (TDT); aún así, los habitantes de estos municipios, corregimientos y caseríos tienen derecho a recibir información y entretenimiento, por lo que le corresponde al estado encontrar la solución.

La DTH -televisión directo al hogar, por sus siglas en inglés- es la mejor alternativa para poder cumplir con el cometido de llegar con la ‘Tele’ a todos. El gobierno ha adelantado la gestión y ya cuenta con los recursos garantizados para la implementación y 10 años de operación de este proyecto, denominado: Televisión Satelital Social, que, hay que decirlo, viene gestándose desde hace ya varios años; esto implicará un esfuerzo económico por parte de los beneficiarios, quienes deberán comprar el equipo decodificador y la antena para garantizar recibir la totalidad de la televisión pública nacional y regional, al igual que –como ha dicho el ministro Digo Molano-  tener acceso a algunos contenidos educativos y de servicio a la comunidad.

Es un excelente proyecto al que debería garantizarse la sostenibilidad en el tiempo y que, a la vez, hace reflexionar sobre la millonada que requiere la implementación de la TDT  en nuestro país, pues, en últimas, cumplen el mismo objetivo: llegar a todos; eso, desde la perspectiva de la televisión pero, por supuesto, la digitalización tiene más funciones.

Por ahora, se continúa comprando infraestructura y aún no se ve nada concreto en términos de contenidos, pues mientras se garantizan 70 mil millones de pesos para la DTH social, la cuantía de los recursos para la producción de contenidos en los canales regionales, que salen todos  de la misma bolsa, (el Fondo para el Desarrollo de la Tv y los Contenidos), seguirá -mientras los haya- en la misma tendencia actual. Para este año fueron 6 mil millones para programar 365 días durante 24 horas un solo canal. ¿Qué pasará cuando llegue la multicanalidad que trae la TDT?, ¿Qué pasará con los contenidos para las nuevas plataformas?

Es necesario tener el soporte de transmisión, pero nada nos ganamos si no hay buen contenido para poner allí; como dije en otra oportunidad, es como un gran banquete con vajilla de cristal, servido con sobras de comida.

miércoles, 9 de abril de 2014

¿Tv pública autosostenible?


En el mundo audiovisual, salvo contadas excepciones, la calidad del producto es directamente proporcional a la inversión realizada en su producción; hacer televisión es un proceso complejo y sobre todo COSTOSO.

La televisión privada ha debido ingeniárselas para  sostener económicamente una estructura de producción, diseñada para satisfacer el gusto cada vez más exigente del grueso de televidentes; por ello, lo que nos ofrecen, se limita a contenidos, géneros y formatos, comercialmente más rentables; en cambio la televisión pública, debe, por esencia y normatividad regulada por la autoridad del ramo, suplir los vacíos de contenido que dejan los privados, en términos de descentralización,representación e identidad; como este tipo de contenidos no produce dinero, es responsabilidad del estado, destinar los recursos necesarios para producir programas que hagan visible lo que la televisión comercial, por cuestiones de mercado, se abstiene de hacer: eventos deportivos aficionados, manifestaciones culturales, expresiones artísticas locales, etc.

Colombia cuenta con un modelo de tv pública regional (8 canales) similar a la televisión pública autonómica española (13 canales); sin embargo, el presupuesto destinado por el estado en sendos países dista mucho el uno del otro; en España, la televisión regional recibió en 2012 más de 3.500 billones de pesos, mientras que en Colombia en 2013, se destinaron 48 mil millones; para referirnos a un caso puntual, la televisión canaria recibió transferencias por más de 85 mil millones de pesos, mientras que Telecafé percibió 6 mil millones por concepto de recursos ordinarios. En este contexto se debe valorar el debate que se ha abierto, a raíz de las declaraciones del Contralor de Bogotá, sobre los recursos que recibe Canal Capital por parte del Distrito y su imposibilidad de autosostenibilidad;  esta posición oficial, puede marcar una pauta que afecte a toda la televisión pública regional, incluido ahí nuestro Telecafé. No está bien que el ente de control desconozca que la utilidad de la televisión pública, básicamente, debe ser social y que, si bien los canales regionales son empresas industriales y comerciales del estado, los recursos que captan por concepto del ejercicio comercial son, apenas, un complemento a las transferencias nacionales o aportes gubernamentales locales o regionales, los mismos que se hacen fundamentales para  cubrir los altos costos de operación, incluso realizando producciones pequeñas.

Lo que si deben hacer los entes estatales es velar porque lo invertido en producción, se traduzca en un producto de calidad y que los contenidos sean coherentes con la filosofía de la televisión pública, amén de que no estén al servicio de uno o varios políticos de turno.

Hay que saber pues que, si se quiere tener televisión pública de calidad, hay que sumar recursos del Estado, del ejercicio comercial y de los socios; hace bien la administración del Distrito en apoyar la producción de Canal Capital; ese ejemplo lo deberían seguir los que reclaman participación gratuita en Telecafé.

martes, 4 de junio de 2013

FICCIÓN DE UNA FICCIÓN

La ficción ha estado, históricamente, abandonada en la televisión pública regional colombiana, no así en la nacional que, si bien entró en desgracia con el nacimiento de los canales privados en el 98, hasta ese momento fue el vehículo para la transmisión de importantes piezas dramáticas que ayudaron a construir la fama de buenos productores de historias de ficción que tiene Colombia.

En días recientes, ha manifestado en medios nacionales Hollman Morris, gerente general de Canal Capital -el regional de Bogotá- que “La televisión pública recupera el dramatizado con factura de cine y con actores de primer orden de nivel nacional”, haciendo referencia a ‘Crónicas de un Sueño, Colombia Años 80: La Historia que no le han Contado’, una serie que pretende mostrar el punto de vista de “las víctimas y liderazgos sociales que se opusieron al paramilitarismo, al narcotráfico, desde la ilegalidad”     -como si no hubiera víctimas de la guerrilla en este país-; una serie con título desafortunado, por falta de contundencia y concreción,pero sobre todo, por exceso de ínfulas, al pretender presentarla como ‘la verdad revelada’ (¿con fines políticos?); no menos pretencioso resulta el argumento de venderla como un producto cinematográfico, demostrando desdén por la  estética televisiva y desconocimiento, al reducir la factura (calidad) a una fotografía audiovisual contrastada y a actores de la farándula. Por lo menos, eso es lo que se aprecia en los lacónicos teaser (expectativas) disponibles de la serie.

Ficción es querer ser redentores de la ficción; pues se le adelantaron a Morris en el relanzamiento de los dramatizados en la ‘tele’ regional: lo hizo Canal Trece (Teveandina) en 2011, que con más atino y menos presupuesto, produjo y emitió ‘La Mirada de Sara’, una historia escrita y dirigida por Mauricio Navas  Talero -figura experimentada de la dramaturgia nacional- que decidió poner en escena una historia ajustada a la estética del medio para el que producía y que cumplió con el objetivo de reflejar a “la mujer como la autora real de sus días”, mostrando situaciones sociales (sin pretensiones políticas), haciendo la producción con los recursos del Canal, permitiendo así ampliar el “Know How” del equipo y con un elenco de primera categoría (Susana Torres, Jairo Camargo, Marcela Benjumea)que otorgó nivel actoral al producto.

Con los mismos alcances, Teleantioquia está en proceso de preproducción de una serie de ficción, ‘Aprendí a quererme’, en la que se tratarán temas de salud pública (sin fines políticos); reconocen que falta experiencia pero que tienen talento; producen ellos mismos y apuntan a un modelo distinto al de los carteles de farándula: hicieron convocatoria abierta, a la que se presentaron 1810 aspirantes regionales para la selección del elenco, que será dirigido por Kepa Amuchastegui; la historia es escrita por Gloria Nancy Monsalve (“Los Últimos Malos Días de Guillermino”), talento del Eje Cafetero.

La televisión pública está llamada a difundir la cultura, la identidad y los valores; la propuesta de Morris es reactiva por no decir reaccionaria a los contenidos ofrecidos por la televisión privada, solo que, una cosa es producir con recursos propios y otra con dinero del estado; una cosa es contar historias como entretenimiento y otra poner un canal público al servicio de una ideología política y vanidades propias.

Ahí está la magia de la ficción: hacernos creer las mentiras que cuenta.

 

miércoles, 28 de septiembre de 2011

PRESENTADO PROYECTO DE LEY DE TV, AL CONGRESO DE LA REPÚBLICA


El Ministerio de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, presentó el lunes 26 de septiembre a las cinco de la tarde, ante la Cámara de Representantes, el texto del proyecto de ley de televisión, con el cual pretenden dar trámite al parágrafo establecido en la reforma constitucional que elimina el carácter constitucional de la Comisión Nacional de Televisión la cual actualmente se encuentra demanda.

Ayer en la Comisión Sexta del Senado, el Ministro de las TIC, Diego Molano Vega, presentó los alcances del proyecto y dejó ver que el texto sólo pretende dar trámite a la distribución de las funciones de la CNTV y que no profundizará en la reglamentación de la televisión.

Algunos de los senadores de la Comisión Sexta, como el liberal Eugenio Prieto Soto, el senador ponente Efraín Torrado del Partido de la U, el senador del Polo Democrático Alternativo Alexander López, dejaron ver su preocupación por la conformación de la Junta del nuevo ente de la televisión en Colombia, propuesta por el Ministerio de las TIC. Según los senadores mencionados, quedaría una “Junta de Bolsillo” al ser el Presidente de la República quien elija a tres de los cuatro miembros del listado enviado por la Función Pública; el cuarto sería el propio Ministro de las TIC.

Otra preocupación manifestada por los congresistas, tiene que ver con la potestad de licitar, lo cual dejaría en manos de esa Junta del gobierno, o incluso en el mismo Ministerio del ramo, la posibilidad de adjudicar el tercer y/o cuarto canal de televisión.

Por ahora hay tres proyectos de ley de tv en el Congreso y habrá que esperar para ver si llegan a conciliación; también, si el gobierno pide mensaje de urgencia, tal como lo sugirió el Senador del Partido de la U, Plinio Olano.

Proyecto de Ley Television Del Gobierno