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lunes, 25 de mayo de 2015

MINTIC:NO SE OLVIDE DE LA ‘C’


Esta semana se conoció la dimisión de Diego Molano a la cartera de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTic); aunque de esto se venía hablando en el sector desde hace varios meses, el presidente Santos confirmó la aceptación de la renuncia el pasado lunes, al tiempo que anunció la designación de David Luna como remplazo de Molano.

La salida de Diego Molano se da en medio de aplausos, columnas de opinión que se preguntan ¿por quién podrían reemplazarse las calidades técnicas del ministro? y lamentos por lo que se pierde; si bien es cierto que en materia de tecnologías de la información (TI) -la primera parte de la sigla que compone el nombre completo del ministerio que dirigió- él hizo un trabajo destacable, con resultados sobresalientes -por lo menos como lo presenta en sus balances de gestión- también lo es que, en lo que corresponde a la ‘C’ de comunicaciones, quedan vacíos que se podrían confundir con desdén. Molano fue gestor e impulsor de la eliminación de la Comisión Nacional de Televisión y, por ende, de la pérdida del carácter constitucional del regulador, lo mismo que ideólogo de la distribución de funciones en diferentes entes regulatorios del país y de la estructura -hoy discutida por falta de dientes y restricciones operativas- de la ANTV. la verdad es que no se le vió muy interesado por los asuntos audiovisuales; basta revisar sus informes de gestión, para identificar que ellos ocupan un lugar ínfimo o no aparecen; ni qué hablar de la radio, que no forma parte de su “ecosistema digital” pero que le corresponde, desde el punto de vista legal, vigilar, regular y promover al ministerio TIC. 

La llegada de Luna a la cartera de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones dejó absortos a muchos de los opinadores del sector, que no esperaban el nombramiento de un político; un vistazo a tuiter deja ver las posiciones:
Maria Teresa Herrán ‏@MariateHerran: ¿No sería mejor para él, las telecomunicaciones y las TIC que David Luna renunciara antes de posesionarse para aprender sobre el sector?
Marta Lucía Ramírez ‏@mluciaramirez :David Luna, excelente servidor público, tiene las condiciones xa ser gran ministro. Lástima que su nombramiento suene a bloqueo a E Peñalosa.
José Carlos García R ‏@JoseCarlosTecno: Ojo: no es atacar lo personal. Seguro Luna es un buen tipo, serio, estudioso, dedicado. Es analizar si perfil responde a lo requerimientos.
Jorge Hernán Peláez ‏@jhpelaez: Nombramiento de David Luna ratifica el titular de mi columna @larepublica_co "No hay con quien reemplazar al Mintic"
Yo creo que sí hay con quien; perfiles de expertos conozco varios, lo que pasa es que no están en la ‘pomada’; ese mismo argumento se lo escuchamos al propio Molano cuando se le preguntaba por dirección de la ANTV o RTVC, el resultado: nombramientos políticos. Pero, es cierto que muchos de los ministros llegan a las carteras sin conocer del tema y que para eso están los viceministros que son técnicos; así, que debemos esperar los resultados de gestión de David Luna antes de apresurarnos a juzgarlo; que se apoye mientras toma ritmo en su equipo pero que, por favor, no se olvide de la “C” de Comunicaciones.

martes, 25 de noviembre de 2014

TV PARA TODOS


Una de las cuentas pendientes del estado colombiano -y digo estado porque ha pasado de gobierno en gobierno- tiene que ver con llevar la televisión pública gratuita a la totalidad del territorio nacional; el Informe de gestión 2013 del Ministerio de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (Mintic) da cuenta de un cubrimiento nacional del 91,28% del territorio, siendo el sur del país la zona con menos acceso al medio de comunicación audiovisual. En lo que corresponde a nuestra área de influencia, hay que decir que la señal radiodifundida llega a casi la totalidad del territorio; para el caso del canal regional Telecafé, cuenta éste con uno de los más amplios cubrimientos de los canales de su tipo en el país: 98% del espacio geográfico que tiene asignado (Quindío, Risaralda y Caldas); lo que falta por cubrir corresponde al oriente de Caldas, pero la complejidad de la topografía y los altos costos que representa montar estaciones para poblaciones de menos de 20 mil habitantes, hacen inviable el proyecto de llegar hasta allí con la señal análoga e, incluso, con la nueva Televisión Digital Terrestre (TDT); aún así, los habitantes de estos municipios, corregimientos y caseríos tienen derecho a recibir información y entretenimiento, por lo que le corresponde al estado encontrar la solución.

La DTH -televisión directo al hogar, por sus siglas en inglés- es la mejor alternativa para poder cumplir con el cometido de llegar con la ‘Tele’ a todos. El gobierno ha adelantado la gestión y ya cuenta con los recursos garantizados para la implementación y 10 años de operación de este proyecto, denominado: Televisión Satelital Social, que, hay que decirlo, viene gestándose desde hace ya varios años; esto implicará un esfuerzo económico por parte de los beneficiarios, quienes deberán comprar el equipo decodificador y la antena para garantizar recibir la totalidad de la televisión pública nacional y regional, al igual que –como ha dicho el ministro Digo Molano-  tener acceso a algunos contenidos educativos y de servicio a la comunidad.

Es un excelente proyecto al que debería garantizarse la sostenibilidad en el tiempo y que, a la vez, hace reflexionar sobre la millonada que requiere la implementación de la TDT  en nuestro país, pues, en últimas, cumplen el mismo objetivo: llegar a todos; eso, desde la perspectiva de la televisión pero, por supuesto, la digitalización tiene más funciones.

Por ahora, se continúa comprando infraestructura y aún no se ve nada concreto en términos de contenidos, pues mientras se garantizan 70 mil millones de pesos para la DTH social, la cuantía de los recursos para la producción de contenidos en los canales regionales, que salen todos  de la misma bolsa, (el Fondo para el Desarrollo de la Tv y los Contenidos), seguirá -mientras los haya- en la misma tendencia actual. Para este año fueron 6 mil millones para programar 365 días durante 24 horas un solo canal. ¿Qué pasará cuando llegue la multicanalidad que trae la TDT?, ¿Qué pasará con los contenidos para las nuevas plataformas?

Es necesario tener el soporte de transmisión, pero nada nos ganamos si no hay buen contenido para poner allí; como dije en otra oportunidad, es como un gran banquete con vajilla de cristal, servido con sobras de comida.

miércoles, 9 de abril de 2014

¿Tv pública autosostenible?


En el mundo audiovisual, salvo contadas excepciones, la calidad del producto es directamente proporcional a la inversión realizada en su producción; hacer televisión es un proceso complejo y sobre todo COSTOSO.

La televisión privada ha debido ingeniárselas para  sostener económicamente una estructura de producción, diseñada para satisfacer el gusto cada vez más exigente del grueso de televidentes; por ello, lo que nos ofrecen, se limita a contenidos, géneros y formatos, comercialmente más rentables; en cambio la televisión pública, debe, por esencia y normatividad regulada por la autoridad del ramo, suplir los vacíos de contenido que dejan los privados, en términos de descentralización,representación e identidad; como este tipo de contenidos no produce dinero, es responsabilidad del estado, destinar los recursos necesarios para producir programas que hagan visible lo que la televisión comercial, por cuestiones de mercado, se abstiene de hacer: eventos deportivos aficionados, manifestaciones culturales, expresiones artísticas locales, etc.

Colombia cuenta con un modelo de tv pública regional (8 canales) similar a la televisión pública autonómica española (13 canales); sin embargo, el presupuesto destinado por el estado en sendos países dista mucho el uno del otro; en España, la televisión regional recibió en 2012 más de 3.500 billones de pesos, mientras que en Colombia en 2013, se destinaron 48 mil millones; para referirnos a un caso puntual, la televisión canaria recibió transferencias por más de 85 mil millones de pesos, mientras que Telecafé percibió 6 mil millones por concepto de recursos ordinarios. En este contexto se debe valorar el debate que se ha abierto, a raíz de las declaraciones del Contralor de Bogotá, sobre los recursos que recibe Canal Capital por parte del Distrito y su imposibilidad de autosostenibilidad;  esta posición oficial, puede marcar una pauta que afecte a toda la televisión pública regional, incluido ahí nuestro Telecafé. No está bien que el ente de control desconozca que la utilidad de la televisión pública, básicamente, debe ser social y que, si bien los canales regionales son empresas industriales y comerciales del estado, los recursos que captan por concepto del ejercicio comercial son, apenas, un complemento a las transferencias nacionales o aportes gubernamentales locales o regionales, los mismos que se hacen fundamentales para  cubrir los altos costos de operación, incluso realizando producciones pequeñas.

Lo que si deben hacer los entes estatales es velar porque lo invertido en producción, se traduzca en un producto de calidad y que los contenidos sean coherentes con la filosofía de la televisión pública, amén de que no estén al servicio de uno o varios políticos de turno.

Hay que saber pues que, si se quiere tener televisión pública de calidad, hay que sumar recursos del Estado, del ejercicio comercial y de los socios; hace bien la administración del Distrito en apoyar la producción de Canal Capital; ese ejemplo lo deberían seguir los que reclaman participación gratuita en Telecafé.

sábado, 14 de septiembre de 2013

En TV también: Divide y Vencerás

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A pesar de que el refrán popular hace referencia a la desintegración de los grupos (de poder, económicos, militares, sociales, religiosos, etc.),para buscar la victoria debilitando a los individuos uno a uno, en esta oportunidad, la frase está hecha, como por un sastre, para lo que se viene en materia de Televisión Digital Terrestre (TDT) en el país: La división de un solo canal en hasta cuatro canales, que pueden transmitir contenidos diferentes e incluso sectorizados.

Se ha conocido un documento, ”en construcción”, que probablemente firmarían los gerentes de los ocho canales regionales del país, en el que le manifiestan a la Autoridad Nacional de Televisión (ANTV), la preocupación por la aplicación del Acuerdo 02 de 2012 de la desaparecida Comisión Nacional de Televisión CNTV., en el que se reglamenta “La prestación del servicio público de televisión abierta radiodifundida digital terrestre”;  en particular, le preocupa a la televisión regional, lo concerniente al aval con el que contarían los operadores privados de televisión nacional, para desencadenarse en el canal digital principal en, entre un 5 y un 20 por ciento de la programación; esto quiere decir, que Caracol y RCN estarían habilitados para montar programas especiales para cada una de las regiones e, incluso, producir noticieros con contenidos locales aunque, en este último caso,  tendrían la restricción de que no podrían emitirse en el mismo horario de los noticieros de los 8 regionales.

Si se divide la programación de la televisión privada nacional, se les entregará la victoria a los grupos empresariales, quienes comenzarán a arañar - gracias a sus músculos financieros, capacidad tecnológica y operativa- la esquiva pauta regional, por la que vienen trabajando en sus  respectivas zonas los canales públicos, desde hace ya muchos años, además de ponerse en riesgo el acceso de los canales regionales, a los eventos de interés general, toda vez que podrían resultar más ‘atractivos’ para los organizadores de éstos, las marcas, ofertas, combos y promociones, de los ‘grandes’ canales.

No hay que oponerse a la competencia; bienvenida sea; allí gana el televidente; pero que se haga entre pares y con reglas claras. Habrá que esperar la respuesta de la ANTV a la susodicha reclamación, pues entendemos, que la reglamentación de la TDT será revisada y ajustada.

martes, 4 de junio de 2013

FICCIÓN DE UNA FICCIÓN

La ficción ha estado, históricamente, abandonada en la televisión pública regional colombiana, no así en la nacional que, si bien entró en desgracia con el nacimiento de los canales privados en el 98, hasta ese momento fue el vehículo para la transmisión de importantes piezas dramáticas que ayudaron a construir la fama de buenos productores de historias de ficción que tiene Colombia.

En días recientes, ha manifestado en medios nacionales Hollman Morris, gerente general de Canal Capital -el regional de Bogotá- que “La televisión pública recupera el dramatizado con factura de cine y con actores de primer orden de nivel nacional”, haciendo referencia a ‘Crónicas de un Sueño, Colombia Años 80: La Historia que no le han Contado’, una serie que pretende mostrar el punto de vista de “las víctimas y liderazgos sociales que se opusieron al paramilitarismo, al narcotráfico, desde la ilegalidad”     -como si no hubiera víctimas de la guerrilla en este país-; una serie con título desafortunado, por falta de contundencia y concreción,pero sobre todo, por exceso de ínfulas, al pretender presentarla como ‘la verdad revelada’ (¿con fines políticos?); no menos pretencioso resulta el argumento de venderla como un producto cinematográfico, demostrando desdén por la  estética televisiva y desconocimiento, al reducir la factura (calidad) a una fotografía audiovisual contrastada y a actores de la farándula. Por lo menos, eso es lo que se aprecia en los lacónicos teaser (expectativas) disponibles de la serie.

Ficción es querer ser redentores de la ficción; pues se le adelantaron a Morris en el relanzamiento de los dramatizados en la ‘tele’ regional: lo hizo Canal Trece (Teveandina) en 2011, que con más atino y menos presupuesto, produjo y emitió ‘La Mirada de Sara’, una historia escrita y dirigida por Mauricio Navas  Talero -figura experimentada de la dramaturgia nacional- que decidió poner en escena una historia ajustada a la estética del medio para el que producía y que cumplió con el objetivo de reflejar a “la mujer como la autora real de sus días”, mostrando situaciones sociales (sin pretensiones políticas), haciendo la producción con los recursos del Canal, permitiendo así ampliar el “Know How” del equipo y con un elenco de primera categoría (Susana Torres, Jairo Camargo, Marcela Benjumea)que otorgó nivel actoral al producto.

Con los mismos alcances, Teleantioquia está en proceso de preproducción de una serie de ficción, ‘Aprendí a quererme’, en la que se tratarán temas de salud pública (sin fines políticos); reconocen que falta experiencia pero que tienen talento; producen ellos mismos y apuntan a un modelo distinto al de los carteles de farándula: hicieron convocatoria abierta, a la que se presentaron 1810 aspirantes regionales para la selección del elenco, que será dirigido por Kepa Amuchastegui; la historia es escrita por Gloria Nancy Monsalve (“Los Últimos Malos Días de Guillermino”), talento del Eje Cafetero.

La televisión pública está llamada a difundir la cultura, la identidad y los valores; la propuesta de Morris es reactiva por no decir reaccionaria a los contenidos ofrecidos por la televisión privada, solo que, una cosa es producir con recursos propios y otra con dinero del estado; una cosa es contar historias como entretenimiento y otra poner un canal público al servicio de una ideología política y vanidades propias.

Ahí está la magia de la ficción: hacernos creer las mentiras que cuenta.

 

viernes, 8 de marzo de 2013

LAS IMÁGENES QUE NO SE VIERON

Si bien es cierto que la producción cinematográfica en Colombia se ha disparado en los últimos diez años, como lo indican las cifras de Proimágenes Colombia, pasando de un promedio de tres películas a doce al año y que los incentivos para hacer “pelis” por parte del estado resultan atractivos y motivadores, también es cierto que en ese mismo tiempo hay algunas obras cinematográficas, incluso producidas en parte con recursos del estado, que se han quedado engavetadas por múltiples razones pero, sobre todo, porque el proceso de producción no termina con el rodaje.

Reza la máxima del cine que solo con la exhibición y distribución de la película se puede dar por culminada la obra y que, incluso más allá, está la explotación de las diferentes ventanas; es por eso, que una película es casi un proyecto de vida a corto plazo; puede haber ciclos de cinco años conviviendo con ella desde la concepción de la idea,la consecución de recursos en convocatorias y búsquedas de coproducción y aportantes, hasta el “reality” de la convivencia, del equipo de producción y talentos, en un promedio de seis semanas ininterrumpidas  de rodaje; el problema es que, después de tanto esfuerzo, todo puede acabar ahí; las imágenes anheladas y sufridas podrían no ver la luz del proyector si la planificación no está bien concebida, o si no se cuenta con la voluntad de los responsables del proyecto y el apoyo del estado.

En días recientes, tuve la oportunidad de encontrarme de frente con las emociones de una historia blanca y sencilla, al mejor estilo de Kiarostami, pero arriesgada en la mezcla del género (drama y misterio), contundente, verosímil y bien contada; una historia que lleva guardada más de tres años desde su finalización: tiempo éste, irónicamente coincidente con la buena racha del cine nacional; una historia que tiene como escenario a Risaralda, pero que también deja ver parajes del Quindío, como el puente de Boquía y Salento: se trata de “Los Últimos Malos Días de Guillermino”, escrita y dirigida por Gloria Nancy Monsalve, quien con mucha emoción, como si se tratara de una premier -de hecho lo era para público universitario- presentó su largometraje, como si el tiempo se hubiera detenido y como si el montaje se hubiese terminado el mes pasado.



Hasta ese momento, solo rumores había escuchado de la película, sobre la quijotada de la producción y la factura, pero al verla proyectada, no como lo merece el esfuerzo de un largometraje hecho en la provincia -en nuestro Eje Cafetero- y ganador de varios festivales y convocatorias, sino como un logro postergado, he descubierto que resulta injusta la oscuridad a la que está sometida; que es injusto para guionista-directora, actores y equipo de producción pero, sobre todo, para la comunidad, que podría verse identificada en sus esquinas y situaciones en la pantalla grande. Si se hace pública la memoria cultural de la región y se permite a amantes del séptimo arte criticar una de las pocas películas de largo metraje producidas en la zona, con la objetividad de observarla y no con los rumores que se evaporan, se hará justicia con la cultura y la memoria.

Hoy, soy uno de los pocos que han podido ver el resultado del esfuerzo mencionado, pero debe haber compromiso por parte de los líderes culturales de la región y de los dueños de los derechos, para que las diez copias del celuloide “Los Últimos Malos Días de Guillermino”, que reposan en escaparates bogotanos, vean la luz y los ciudadanos se vean reflejados en él.

A por el estreno que se merece.   



  


miércoles, 29 de junio de 2011