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lunes, 9 de febrero de 2015

La Memoria NO se Vende


Un gran letrero de “SE VENDE” pende al lado contrario -como equilibrando la composición- del aviso que anuncia el ingreso al Museo Gráfico y Audiovisual del Quindío, un espacio donde la memoria visual de esta región ha sido rescatada –literalmente- de basureros, calles polvorientas y desentendidos ciudadanos que no saben estos últimos -y no tienen porqué saberlo- lo que representa el material visual: fotos,documentos,videos y celuloides, entre otros, que tienen en sus manos, domicilios u oficinas. Cuenta Luis Fernando Londoño, su Director, gestor, administrador y guía de recorrido que, por ejemplo, de debajo de un lavamanos en una oficina, logró recuperar unas latas con valiosa historia cinematográfica del cotidiano acontecer del Departamento, material que hoy está digitalizado y catalogado como un valioso tesoro de la memoria cultural y cívica de la región; lo mismo pasó cuando, de la calle, y a costa de tropiezos con la burocracia, consiguió salvar de ser destruidas, más de veintidós mil cédulas de calarqueños que hoy reposan en el Museo, dando testimonio de la historia y habitantes de la ciudad.

El Museo funciona hace 8 años en una casa colonial del centro de Calarcá, tomada en arriendo, pero sus dueños     –legítimamente- han puesto el predio en venta, lo que pone en riesgo el resguardo pero, sobre todo, el acceso por parte de los ciudadanos a las obras que allí reposan; lo grave no es que quieran vender la casa (sede), sino que las autoridades del Departamento y del Municipio no se den por enteradas: la cultura les resbala; es desconcertante saber que, en los años que lleva funcionando el Museo, según indica su Director, no se ha acercado a recorrerlo e identificar las piezas que contiene, ninguno de los secretarios de cultura del Departamento; me pregunto: ¿cómo puede ser posible administrar la cultura de la región, si no se conoce el mapa de la oferta del sector? son varios los frentes que deben cubrir los encargados del ramo: las artes visuales, escénicas,literarias,musicales, etc; ninguna, más importante que otra.Todas estas manifestaciones, debidamente constituidas y organizadas, deberían ser beneficiarias de apoyos para su desarrollo; no se trata del bien particular, sino del aporte que los gestores hacen a la grandeza del espíritu de la comunidad.

El Museo Gráfico y Audiovisual del Quindío es una iniciativa personal que está convalidada, pues el Ministerio de Cultura reconoce los archivos personales como parte del patrimonio histórico de la nación; estos deben ser preservados y recibir apoyo por parte de las autoridades, para que esas piezas no se queden en la contemplación de unos pocos, sino que estén disponibles al público.

A la comunidad, un llamado para que visiten el Museo en Calarcá, conversen con Luis Fernando y se dejen sorprender por sus historias y, sobre todo, por sus archivos; de paso, si tienen algo de material visual de valor histórico guardado, que lo donen; y a las autoridades departamentales y municipales: una alarma para que valoren el aporte que hace el Museo,dispongan lo necesario para que no se quede sin un espacio donde funcionar y cuente con recursos para mejorar las condiciones en que hoy opera.

lunes, 28 de julio de 2014

Memoria Audiovisual


Este, que es el momento de los sesenta años de la televisión en nuestro país, es propicio para destacar el valor de la memoria audiovisual, esa que muchos no saben en que consiste y que otros pocos menosprecian por considerar que el registro de imagen en movimiento: cinematográfica o de video, no es más que una novedad de la ‘gomelería’ tecnológica del momento.

La verdad es que, desde que se puede capturar imagen y dejarla plasmada en algún soporte, inicialmente: químico, posteriormente magnético y actualmente estado sólido, los acontecimientos se perpetúan, permitiendo refrescar la memoria a quienes los vivieron e ilustrar a los que no lo hicieron, el valor de lo audiovisual consiste en re-crear, en re-vivir lo que se está visualizando y esto como todas las joyas o los mejores vinos, toma mayor valor con el transcurrir del tiempo, la imagen en movimiento se aprecia más cuando nos permite conocer lo que pasó, con detalles y matices, cuando se evidencia en la existencia humana el efecto de los años, así: una caminata por la playa, la estación del tren o una salida de la iglesia, sin importar la informalidad o espontaneidad del momento, nos permite apreciar la estética de la época, el comportamiento de la gente o el ritmo de la vida; pero de nada sirve esta opción maravillosa, si quienes capturan pedazos de tiempo, mediante el artefacto tecnológico que tengan a su alcance, no son conscientes de lo que hay en sus manos, de lo que significa para sus sucesores y la manera como se debe preservar para su posterior disfrute.

Hace una semana en la Biblioteca Nacional de Bogotá, un lugar lleno de significado para la televisión de este país, por ser epicentro de sus albores, se presentó un proyecto que bien merece aplausos, se trata de Señal Memoria, un espacio en la nube, es decir en internet, en el que se podrá acceder a más de 18 mil archivos correspondientes a la historia de la radio y la televisión de este país, Señal Colombia sistema de medios públicos, ha conseguido, con esta iniciativa, comenzar a compartir y poner al alcance de la comunidad,  la memoria sonora y audiovisual colombiana.

Bien haríamos, quienes de alguna manera trabajamos con la imagen, en asumir mayor consciencia de la importancia de lo que capturamos con nuestras cámaras y así darle un adecuado manejo a lo que se convierte en memoria audiovisual, que como los valores, comienza por casa.