Carmesí es un libro ilustrado de Microcuentos, disponible bajo licencia Creative Commons 4.0 (CC,BY) escrito por Jorge Urrea. Siéntase libre de Descargarlo y compartirlo

FLICKR

www.flickr.com
Elementos de J.Urrea Ir a la galería de J.Urrea
Mostrando entradas con la etiqueta cine. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cine. Mostrar todas las entradas

lunes, 28 de julio de 2014

Memoria Audiovisual


Este, que es el momento de los sesenta años de la televisión en nuestro país, es propicio para destacar el valor de la memoria audiovisual, esa que muchos no saben en que consiste y que otros pocos menosprecian por considerar que el registro de imagen en movimiento: cinematográfica o de video, no es más que una novedad de la ‘gomelería’ tecnológica del momento.

La verdad es que, desde que se puede capturar imagen y dejarla plasmada en algún soporte, inicialmente: químico, posteriormente magnético y actualmente estado sólido, los acontecimientos se perpetúan, permitiendo refrescar la memoria a quienes los vivieron e ilustrar a los que no lo hicieron, el valor de lo audiovisual consiste en re-crear, en re-vivir lo que se está visualizando y esto como todas las joyas o los mejores vinos, toma mayor valor con el transcurrir del tiempo, la imagen en movimiento se aprecia más cuando nos permite conocer lo que pasó, con detalles y matices, cuando se evidencia en la existencia humana el efecto de los años, así: una caminata por la playa, la estación del tren o una salida de la iglesia, sin importar la informalidad o espontaneidad del momento, nos permite apreciar la estética de la época, el comportamiento de la gente o el ritmo de la vida; pero de nada sirve esta opción maravillosa, si quienes capturan pedazos de tiempo, mediante el artefacto tecnológico que tengan a su alcance, no son conscientes de lo que hay en sus manos, de lo que significa para sus sucesores y la manera como se debe preservar para su posterior disfrute.

Hace una semana en la Biblioteca Nacional de Bogotá, un lugar lleno de significado para la televisión de este país, por ser epicentro de sus albores, se presentó un proyecto que bien merece aplausos, se trata de Señal Memoria, un espacio en la nube, es decir en internet, en el que se podrá acceder a más de 18 mil archivos correspondientes a la historia de la radio y la televisión de este país, Señal Colombia sistema de medios públicos, ha conseguido, con esta iniciativa, comenzar a compartir y poner al alcance de la comunidad,  la memoria sonora y audiovisual colombiana.

Bien haríamos, quienes de alguna manera trabajamos con la imagen, en asumir mayor consciencia de la importancia de lo que capturamos con nuestras cámaras y así darle un adecuado manejo a lo que se convierte en memoria audiovisual, que como los valores, comienza por casa.




viernes, 8 de marzo de 2013

LAS IMÁGENES QUE NO SE VIERON

Si bien es cierto que la producción cinematográfica en Colombia se ha disparado en los últimos diez años, como lo indican las cifras de Proimágenes Colombia, pasando de un promedio de tres películas a doce al año y que los incentivos para hacer “pelis” por parte del estado resultan atractivos y motivadores, también es cierto que en ese mismo tiempo hay algunas obras cinematográficas, incluso producidas en parte con recursos del estado, que se han quedado engavetadas por múltiples razones pero, sobre todo, porque el proceso de producción no termina con el rodaje.

Reza la máxima del cine que solo con la exhibición y distribución de la película se puede dar por culminada la obra y que, incluso más allá, está la explotación de las diferentes ventanas; es por eso, que una película es casi un proyecto de vida a corto plazo; puede haber ciclos de cinco años conviviendo con ella desde la concepción de la idea,la consecución de recursos en convocatorias y búsquedas de coproducción y aportantes, hasta el “reality” de la convivencia, del equipo de producción y talentos, en un promedio de seis semanas ininterrumpidas  de rodaje; el problema es que, después de tanto esfuerzo, todo puede acabar ahí; las imágenes anheladas y sufridas podrían no ver la luz del proyector si la planificación no está bien concebida, o si no se cuenta con la voluntad de los responsables del proyecto y el apoyo del estado.

En días recientes, tuve la oportunidad de encontrarme de frente con las emociones de una historia blanca y sencilla, al mejor estilo de Kiarostami, pero arriesgada en la mezcla del género (drama y misterio), contundente, verosímil y bien contada; una historia que lleva guardada más de tres años desde su finalización: tiempo éste, irónicamente coincidente con la buena racha del cine nacional; una historia que tiene como escenario a Risaralda, pero que también deja ver parajes del Quindío, como el puente de Boquía y Salento: se trata de “Los Últimos Malos Días de Guillermino”, escrita y dirigida por Gloria Nancy Monsalve, quien con mucha emoción, como si se tratara de una premier -de hecho lo era para público universitario- presentó su largometraje, como si el tiempo se hubiera detenido y como si el montaje se hubiese terminado el mes pasado.



Hasta ese momento, solo rumores había escuchado de la película, sobre la quijotada de la producción y la factura, pero al verla proyectada, no como lo merece el esfuerzo de un largometraje hecho en la provincia -en nuestro Eje Cafetero- y ganador de varios festivales y convocatorias, sino como un logro postergado, he descubierto que resulta injusta la oscuridad a la que está sometida; que es injusto para guionista-directora, actores y equipo de producción pero, sobre todo, para la comunidad, que podría verse identificada en sus esquinas y situaciones en la pantalla grande. Si se hace pública la memoria cultural de la región y se permite a amantes del séptimo arte criticar una de las pocas películas de largo metraje producidas en la zona, con la objetividad de observarla y no con los rumores que se evaporan, se hará justicia con la cultura y la memoria.

Hoy, soy uno de los pocos que han podido ver el resultado del esfuerzo mencionado, pero debe haber compromiso por parte de los líderes culturales de la región y de los dueños de los derechos, para que las diez copias del celuloide “Los Últimos Malos Días de Guillermino”, que reposan en escaparates bogotanos, vean la luz y los ciudadanos se vean reflejados en él.

A por el estreno que se merece.   



  


lunes, 31 de mayo de 2010

LA IMAGEN OMNIPRESENTE

Hace unos años pensar en imagen en movimiento suponía complejos y colosales equipos, hay que dar una mirada a los inventos de Edisson y los lumiere para comprender la magia del movimiento y la magnitud del evento, hoy la imagen esta ahí,aquí,alla, en todas partes, la imagen en movimiento se ha vuelto omnipresente, se ha tornado familiar, se ve en la tele, en el cine, en el internet, se ve en los medios y soportes diseñados para ella, pero también en los que no lo están, basta con revisar el internet y encontrar imagen en movimiento en páginas de periódicos, revistas y emisoras radiales, el video se ha vuelto el rey, dice tanto… es tan poderoso… que soporta los mas sesudos informes periodísticos, en algunos momentos como simple documento audiovisual, presentando imágenes sin editar o a duras penas empatadas en montaje lineal superpuestas a testimonios que soportan la nota escrita, en algunos otros como documentales, que no es lo mismo que documento, con complejos montajes, imágenes que trascienden los apuntes reporteriles y plantean lenguajes audiovisuales expresivos, y en otros como testigo inmutable al mejor estilo del lenguaje de Melies, fijas, sin detalles pero omnipresentes como simples observadores que complacen los instintos voyeristas de quienes queremos ver más en los medios de comunicación.
Así es ahora el video, Omnipresente, rey, está en todo y con todos por eso cada medio de comunicación lo quiere y lo usa a su antojo, pagando o gratis y el ahí sumiso describe a 12,16,24 o 30 cuadros la sensación de movimiento que nos tiene cautivados. Por eso y gracias a la tecnología que redujo la brecha y nos puso a la mano las herramientas, ahora todos podemos hacer video y contar en video sin importar si se conocen los lenguajes, si se sabe narrar, sin importar el soporte, simplemente es imagen en movimiento como la propuesta Muybridge pero digital, una imagen que descubre desencantos amorosos, tinglados estructurados, partos maravillosos, infamias infantiles y cientos de historias más que ahora están a nuestro alcance.
Omnipresente y rey en todos los idiomas, sin fronteras, democrático, en los servidores cargados de videos de todo tipo como youtube y en los canales virtules como Ustream o livestream. El video está ahí, aquí y allá, nos tiene cautivados y yo por lo menos no me pienso desencantar.